LAS SOCIOLOGÍAS Y LA LIBERACIÓN VASCA


      7.----------------- ¿NOS SIRVE LA SOCIOLOGÍA OFICIAL?

      Una de las diferencias sustanciales entre el socialismo revolucionario y el pensamiento burgués en general, y muy en concreto entre el marxismo y la sociología dominante, ha consistido y consiste en la decidida voluntad del primero para aprender de otras teorías y culturas, aunque fueran opresoras y contrarrevolucionarias. Semejante diferencia tiene, entre varias, dos causas directas, una, la necesidad de l@s oprimid@s para producir su propio pensamiento analizando críticamente e integrando selectivamente todo aquello que ayude efectivamente a la emancipación humana; y otra, la teoría dialéctica del conocimiento que insiste en que en toda tesis contraria a la nuestra siempre existe una parte de razón que hay que descubrir, y que en todo error o ignorancia existe parte de verdad o de conocimiento elemental que hay que integrar en el proceso inacabable de ampliación concreta del pensamiento humano.

      En el caso de la sociología burguesa, las características comunes que la identifican como tal hacen que, a diferencia de otras partes específicas del pensamiento capitalista, como su economía política, su historia o su filosofía, por ejemplo, la tarea de separar el polvo de la paja sea más compleja. La razón es muy simple. Mientras que en esas disciplinas el objeto de estudio está relativamente fijado, en la sociología es mucho más borroso y difuso, abarcando muchísimos campos y espacios, tantos como los caprichos volubles de los sociólogos de turno. El debate sobre qué es el "hecho social" ha corroído a la sociología burguesa desde sus orígenes, y su evolución no ha sido inseparable de las necesidades de orden y control social y de ampliación del beneficio económico. Por ejemplo, una conocidísima empresa editorial española incluye en su catálogo de ofertas de abril-mayo de 1999 dos títulos en el capítulo de sociología: uno titulado "Sociedad Tecnocrática" y otro ¡¡"Kama Sutra"!!. No negamos el interés de la historia de la sujeción de la sexualidad de la mujer a la del hombre entre las castas y clases ricas de la India antigua, lo que sí nos parece rizar el rizo es ofertar el Kama Sutra en el apartado de sociología. Pero el desbarajuste interno de la sociología burguesa es tal que se comprende perfectamente la inclusión de esta por demás necesaria obra en ese apartado. Cosas peores se ven...

      Partiendo de aquí, como pueblo oprimido que carece de sus elementales e imprescindibles recursos de producción de un pensamiento propio, debemos considerar cuatro cosas antes de plantearnos utilizar crítica y selectivamente partes de la sociología dominante.

      La primera es que carecemos de instituciones nacionales vascas con recursos suficientes para potenciar esta tarea crítica. Mientras que la sociología burguesa dispuso de esos recursos, y en general todo el pensamiento burgués desde el Renacimiento con sus universidades, a l@s oporimid@s se nos ha negado siempre esa posibilidad. Podríamos hacer aquí una breve historia de la deliberada represión por los Estados español y francés de todos los intentos vascos por dotarnos de instituciones nacionales de producción de pensamiento propio. Y las pocas entidades que han permitido han sido siempre muy vigiladas y controladas desde dentro y desde fuera. Y ningún esfuerzo ni avance intelectual democrático puede sostenerse largo tiempo si carece de una sustentación sólida por parte de las instituciones públicas, igualmente democráticas. Pero la democracia es un dulce que apenas se nos ha dejado saborear.

      La segunda es que la sociología que actualmente se hace en Euskal Herria está condicionada por los Estados ocupantes y la de sus fuerzas político-culturales afincadas aquí. En Iparralde, Nafarroa y Vascongadas, abundan los poderes estatales, paraestatales y extraestatales españoles y franceses que directa e indirectamente imponen determinados programas y planes de estudio, presionan contra los que no les interesan y utilizan del modo que les conviene lo que se produce fuera de Euskal Herria. También está condicionada por los intereses específicos de los regionalismos y autonomismos, para mantener su poder parcial. No podemos olvidar tampoco la mezcla de temor, impotencia, desidia, indiferencia o conservadurismo sociológico de muchos profesionales de esta carrera, generalmente trabajadores asalariados carentes de independencia material y personal, subjetiva, para pensar por sí mismos.

      La tercera es que, sobre todo, esa sociología está pensada desde y para visiones e intereses extranjeros, con culturas y lenguas extranjeras, en inglés, francés y castellano, siendo la producción en euskara prácticamente inexistente. Los efectos de esta imposición son considerables dado que es muy fuerte la pugna entre la identidad vasca que mantiene raíces preindoeuropeas apreciables en determinadas pautas de comportamiento colectivo, y las identidades exteriores, que piensan y construyen sus modelos referenciales y proyectos de futuro con instrumentos lingüísticos no vascos. Cualquier intento de conocimiento de la realidad vasca que olvide tanto esa pugna como la pervivencia de raíces preindoerupeas, está condenada a la pobreza o al fracaso. Peor aún, partes básicas de la producción sociológica exterior están pensadas para dominar la voluntad vasca dentro de unos límites tolerados, o incluso exterminarla en amplias y fundamentales zonas, como Nafarroa e Iparralde, con lo que la situación se agrava desde todos los puntos de vista.

      La cuarta es que, además, esa sociología tiene en momentos y problemas decisivos un contenido abierta y explícitamente antiindependentista, antiabertzale. O sea, no sólo se trata de su presión teórica, política ordinaria, cultural, social, educativa, etc, que a diario ejerce, sino que en todas aquellas cuestiones de transcendencia para los estatalistas franco-españoles, la sociología oficial actúa directamente como medio de dominación, falsificación y manipulación planificadas por los aparatos represivos. Tod@s sabemos cómo se utilizan las encuestas, cómo existen grupos de estudio sociológico que realizan trabajos "científicos" para mejorar y ampliar la represión de los sectores más combativos y concienciados. Los altos niveles de mentira y falsificación permanentes que sufre nuestro pueblo serían muy dificiles de mantener, por no decir imposible, de no existir una maquinaria de manipulación de masas dotada de instrumentos sociológicos adecuados.

      Después, o simultáneamente al proceso de superación de estas dificultades, topamos con las que nacen de la naturaleza burguesa de la sociología oficial arriba vista, y las resistencias que ella ofrece al uso emancipador de algunas de sus partes. Antes de intentar resumir cuáles son estas, debemos saber que desde mediados del siglo XIX, los movimientos revolucionarios también han aplicado técnicas y métodos de análisis de la realidad social que aparecen en la sociología burguesa. Lo que ocurre es que lo han hecho desde dentro de una concepción global opuesta, y para objetivos también opuestos. Esta utilización se ha ido ampliando en la medida de lo posible en los decenios posteriores, pero siempre buscando mantener la especificidad y los objetivos independientes de l@s oprimid@s. No hace falta decir que sobre todo se han aplicado los descubrimientos y avances de todas las escuelas sociológicas progresistas y no descaradamente burguesas.

      No es este sitio ni momento para extendernos en lo que podríamos utilizar de la sociología oficial para nuestros intereses, aunque, en resumen, sí debemos ser conscientes de tres precauciones decisivas como son, primera, que esta sociología es patriarcal, idealista, estatalista, burguesa y racista, con las consecuencias teóricas que ello acarrea; segunda, que además, en Euskal Herria su funcionamiento práctico es inseparable de la opresión nacional que padecemos y, tercero, que consiguientemente todo esfuerzo por utilizar alguna de sus aportaciones debe partir de una especial insistencia anterior en los problemas y reivindicaciones antipatriarcales, materialistas, populares, trabajadoras e internacionalistas, de modo que las técnicas analíticas, encuestas, monografías, entrevistas individualizadas, métodos de elección de las preguntas y de las zonas y horarios, sistemas de cualificación de los resultados cuantitativos, grupos de discusión y debate, relaciones con otras disciplinas, etc, etc, semejante esfuerzo posible y necesario ha de estar siempre dentro de las precauciones vistas y, fundamentalmente, dentro de los intereses de la emancipación humana.

      Una tarea que podemos y debemos realizar.

      Iñaki Gil de San Vicente
      5 de mayo de 1999

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